Se han escrito ríos de tinta sobre la metodología del entrenamiento físico, técnico y táctico enfocado a la competición de pádel, por eso hoy vamos a centrarnos en la importancia del resto de aspectos que acompañan al juego y la relación que se puede encontrar con otras actividades en las que ese rasgo es absolutamente fundamental. Vaya por delante que esto no significa que una eficiente preparación física no sea decisiva a la hora de decantar un partido, pero acompañada de la actitud adecuada se puede convertir en un arma mucho más poderosa.

Aquí veremos las similitudes en la estrategia que algunos deportes mentales pueden tener con nuestro propio deporte a la hora de afrontar una competición. El ajedrez o sobre todo el póker, son algunos juegos que nos pueden orientar en esta tarea.

Posiblemente el primer detalle a tener en cuenta es que se trata de un deporte de equipo y que tu motivación y autocontrol afectarán a buen seguro a tu compañero, por lo que la actitud de ambos debe ir enfocada a dar el máximo rendimiento y no dejarse abatir por los malos momentos ni las cuestiones ajenas al juego en sí. La falta de concentración o el desánimo probablemente causen una frustración que arrastre al compañero con ella.

Cata Tenorio, un ejemplo de buena actitud mental
Cata Tenorio, un ejemplo de buena actitud mental (Foto: Padel Home)

La concentración es imprescindible para permanecer ausente de todos los factores externos en cuanto comience el partido, por ello muchos jugadores acostumbran a tener una serie de rutinas y gestos que les ayudan a entrar concentrados. Una vez en el juego es importante controlar el popular “juego interno” que se debate en nuestra mente durante la competición. No debemos dejarnos llevar por la euforia de un gran punto ni por la angustia de un fallo. Los jugadores menos acostumbrados a la competición deben aprender algunos trucos para superar el bloqueo mental en el que con toda probabilidad caerán en algún momento. En juegos como el ajedrez hemos visto a grandes maestros “desperdiciar” el tiempo del que disponen en la partida, para desconectar completamente de la jugada y salir de un bloqueo en busca de recobrar su máxima concentración. En un partido de pádel es necesario aprovechar al máximo los descansos cuando esto ocurre, detener por completo el juego y centrarse.

La confianza en uno mismo es otro de los puntos clave a la hora de afrontar un partido. Es importante dejar a un lado el miedo a la derrota y jugar con seguridad tratando de buscar un ritmo regular. Hay que estar mentalizado de que se puede encadenar una serie de puntos malos, pero que probablemente no serán definitivos y que con toda seguridad también le sucederán a tus adversarios en su momento. Un buen jugador de póker sin duda va a pasar por malas rachas durante una partida o torneo, pero eso no minará la confianza en su juego. Sencillamente se trata de minimizar los daños cuando llegue ese punto y tener la determinación necesaria para asestar los mejores golpes al rival en el instante que se invierta la situación. Buscar el momento idóneo para apostar todo a un golpe o realizar un “all in” en la mesa. Saber apretar en el momento que la racha ganadora se pone de nuestro lado.

Estudiar el juego de los rivales nos indicará cuáles son sus puntos débiles y si sabemos leer el partido estaremos listos para atacar en cuanto reconozcamos ese momento de inseguridad en ellos que habitualmente se da durante los encuentros y que nos puede colocar en ventaja. Un jugador de póker busca tics o patrones en el juego del rival que le indiquen cuando tiene que ser cauto y defender la renta o en qué momento hay que ser agresivo y tratar de intimidarle. Durante un partido en la pista ocurrirá algo similar y es importante reconocer cuándo es la hora de defenderse o de atacar con todo.

Miguel Lamperti también ha destacado como jugador de póker
Miguel Lamperti también ha destacado como jugador de póker (Foto: PADEL.info)

El autocontrol será definitivo a la hora de no caer nosotros mismos en lo anterior y no dar pistas al rival. Debemos evitar los excesivos gestos, gritos y enfados que muestren nuestra debilidad al adversario e incluso puedan condicionar el juego de nuestro compañero. Es importante mostrarse seguro de lo que se está haciendo y confiado en el compañero ante los rivales. Por otro lado es necesario ocultar nuestras carencias al rival lo máximo posible, ya que a medida que el partido avanza y crece la fatiga, estas se harán más evidentes. Una buena preparación física es el mejor remedio contra nuestras deficiencias.

Los jugadores de póker en ocasiones se enfrentan a torneos con largas jornadas, por lo que les toca economizar energías para evitar bajar la guardia en lo que se refiere a la concentración y cometer errores que de otro modo no tendrían. Los mejores profesionales se entrenan a diario y se cuidan para evitar que esto suceda o al menos retrasarlo en el tiempo lo máximo posible. Algo similar ocurre en algunos partidos de pádel como puede ser una final a 5 sets, donde será decisivo mantener la concentración a medida que el partido se alarga. Los jugadores que logren llegar más frescos mentalmente tendrán una ventaja importante sobre sus rivales. Cuando el cansancio hace mella es trascendental saber elegir cuál es el momento de reservar alguna energía y cuál es el punto al que hay que apostarlo todo.

Para un jugador de pádel es fundamental trabajar todos estos aspectos, combinándolos con un buen entrenamiento físico y con la disputa del mayor número posible de torneos. Hecho esto se convertirá sin duda en un jugador más competitivo.

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