Uno de nuestros peores enemigos durante un partido puede ser la falta de concentración. En una competición puede ser la clave que diferencie a la pareja ganadora de la perdedora, los llamados “fallos tontos” que puede suceder que nos pongamos por delante en el marcador o que se nos escape una gran oportunidad de break, se debe principalmente a esta variable psicológica.

La concentración está en la entrega total en el juego, donde el control es absoluto y, como una consecuencia, aparecerán los resultados. El jugador se mantiene concentrado y sumergido en su esquema de juego. Se olvida de que hay público, compañero con errores, no considera a los adversarios ni nada que le impida rendir al máximo. Un jugador cuya confianza superó el temor a perder.

Técnicas para mejorar la concentración

Aunque existen diferentes programas para maneras de trabajar la concentración, podemos utilizar estas CINCO TÉCNICAS generales, fáciles de aplicar por el propio deportista:

1. Identificación de distractores

Tenemos que identificar los diferentes factores que pueden actuar como distractores: Factores externos  (público, ruido, oponentes…), Factores internos (falta de seguridad, miedo, pensamientos negativos…). Es importante que para trabajar los diferentes factores los tengamos presente también en los entrenamientos, por ejemplo, poniendo de sonido ambiente grabaciones de público presionando, griterío, exclamaciones, insultos…

2. Practicar el control visual

Esta técnica tiene como objetivo que los ojos estén pendientes de la pelota y de los movimientos de los contrarios, así como la coordinación con el compañero. Hay que evitar fijar la mirada en los factores que pueden llegar a ser distractores, no es recomendable por ejemplo mirar al público durante el juego.

3. Establecimiento adecuado de unos objetivos de RENDIMIENTO alcanzables y realistas

No debemos caer en el error de establecer unos objetivos centrales de resultado. La concentración disminuye porque intervienen múltiples variables que no se pueden controlar como son la pareja contrincante, el público, la suerte, etc. El jugador se vuelve demasiado inestable, vulnerable y como consecuencia, las derrotas se vuelven más frecuentes. La mente centrada en el resultado genera jugadores deprimidos e irritados frente a la adversidad. Es necesario que a la vez sean alcanzables y realistas para no crearnos metas imposibles que provoca expectativas altas que lo único que conllevan son consecuencias negativas tales como la frustración, abandono o, en el peor de los casos, lesiones deportivas.

4. Utilización de Palabras Claves

Mensajes cortos, sencillos y directos que nos decimos en forma de autodiálogo. Estas palabras claves o señales pueden ser emocionales (“No aflojes”, “Llega a esa”…) o instruccionales (“Pala más rígida”, “Golpea de arriba abajo”…)

5. Utilización de rutinas y protocolos de pre ejecución

Establecer rutinas puede ayudar al deportista a mantener y desarrollar su nivel de concentración, entendiendo por rutinas los comportamientos cognitivos, conductuales y situacionales que el deportista realiza porque le ayudan a centrarse en su tarea y a no perder la concentración. Especial importancia también las rutinas que permiten al deportista tomarse un respiro y desconectar de la situación por un momento, ya que estas no solo permiten la relajación y oxigenación de los músculos sino que además ayudan a reflexionar y poder centrarse en lo que se va a realizar a continuación.

Después de estos consejos, ¿piensas en ponerlos en práctica en tu próximo partido?

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