El pádel es uno de los deportes de mayor auge en la actualidad, con un índice creciente de jugadores a nivel amateur y federado. En este artículo no vamos a analizar de forma concreta el tipo de esfuerzo físico que se realiza en un partido, pero sí que vamos a analizar la incidencia que tiene este deporte y sus características físicas a nivel de los impactos y cómo éstos son absorbidos a nivel articular, muscular… para determinar si es el pádel un deporte de impacto o no lo es!

La fuerza explosiva

Una de las características principales que tiene este deporte es que se requiere de mucho trabajo de fuerza explosiva a lo largo de todo el encuentro, tanto a nivel de tren superior para realizar los golpeos, como a nivel de tren inferior para llevar a cabo los desplazamientos, saltos, etc.

¿Qué es?

Esta fuerza explosiva se define de forma general como la capacidad de poder generar altos niveles de fuerza en un breve período de tiempo, y puede ser determinante para el rendimiento del jugador@ puesto que el desarrollo del partido conlleva acciones de este tipo de forma continuada.

¿En qué situaciones se pueden dar?

Esta breve explicación teórica sobre la fuerza explosiva, si la llevamos al plano meramente práctico de acciones en pista, se traduce fundamentalmente en aceleraciones para llegar a una pelota, en saltos, en desplazamientos rápidos para mejorar la colocación, etc. Dichas aceleraciones se llevan a cabo mediante la sucesión de fuertes y rápidos apoyos contra el suelo, que servirán para propulsar el cuerpo hacia delante o hacia arriba a gran velocidad; y salvo en acciones en que se desacelere de forma lenta (juego parado, punto perdido…), lleva unido a la misma acción una fase de desaceleración (al caer al suelo después del salto, al frenar de forma brusca para cambiar de dirección…).

  • En la fase de aceleración, los impactos son más “amortiguados” puesto que se utilizan los apoyos para que los grupos musculares trabajen como si de muelles se tratara.
  • En cambio en la fase de desaceleración es en la que se producirá el mayor grado de impacto, por el fuerte golpeo contra el suelo por parte de los pies. La fase de desaceleración implica además un trabajo excéntrico importante de la musculatura del muslo (fundamentalmente del cuádriceps) para poder frenar la inercia del cuerpo en muy poco tiempo y pocos apoyos.

Efectos que conlleva

Esta cantidad de impactos repetidos que se producen durante la práctica del pádel tiene una serie de efectos beneficiosos como pueden ser un aumento del trabajo de la fuerza, un aumento del consumo calórico o una mejora de los patrones coordinativos, pero también tiene una serie de efectos que pueden ser, bajo ciertas condiciones, perjudiciales.

Cuando hablamos de los impactos que recibe el cuerpo, hay que tener en cuenta fundamentalmente la magnitud que éstos tienen y la superficie sobre la que se aplican (no es lo mismo realizar un fuerte impacto sobre cemento poroso, césped artificial, pavimento sintético o madera).

El acúmulo de impactos de carga elevada pueden suponer un perjuicio en el cuerpo
El acúmulo de impactos de carga elevada pueden suponer un perjuicio en el cuerpo

¿Cómo puede ser la magnitud de los impactos?

La magnitud viene determinada por la fuerza con la que se golpea contra el suelo, tradicionalmente medido en FUERZAS G. A mayor fuerza de impacto, más fuerzas G generadas, así podemos tener impactos que generen una fuerza de 2 veces el peso corporal, 3 veces el peso corporal, 4… Y es el acúmulo de estos impactos de carga elevada los que pueden suponer un perjuicio en el cuerpo a largo alcance si no se está bien preparado para recibirlos.

¿Cómo se transmiten los impactos?

En el momento que se produce el impacto en el suelo, las fuerzas se transmiten de arriba a abajo, y se genera una fuerza resultante en sentido opuesto, que va del suelo hacia arriba, que es la fuerza que debe ser amortiguada (toda fuerza aplicada en un sentido contra el suelo, genera una fuerza de reacción idéntica en sentido contrario).

El primer segmento que recibe esta fuerza es el del pie y tobillo, y luego sigue en sentido ascendente a lo largo de la tibia hacia la rodilla, y a lo largo del fémur hacia cadera y pelvis, llegando hasta la columna. A medida que la vibración generada por el impacto se desplaza hacia arriba se va disipando debido a que el cuerpo la va absorbiendo con lo que llegará mucho menos impacto siempre a nivel de la espalda que a nivel del pie. Pese a ello, no hay que descartar la posible aparición de problemas a nivel de la espalda, desde simples sobrecargas a problemas debidos al impacto de repetición.

Como prevenir estos impactos

Para ayudar a disminuir estos impactos que se reciben a nivel articular, la mayor ayuda que tiene el organismo es su absorción mediante la masa muscular. Una musculatura adecuada a nivel del muslo, la pierna, los glúteos… incluso una fascia plantar flexible son enormes ayudas para absorber gran parte de los impactos y las vibraciones que éstos generan, y minimizar su repercusión a nivel articular. Se suele decir que el tejido blando, en este caso el tejido muscular, ligamentoso… es el primero en recibir las vibraciones y los impactos (el trabajo excéntrico muscular es el mayor amortiguador), y si éste fracasa, por ejemplo por una inadecuada condición física, el siguiente tipo de tejido en recibir el impacto es el de las articulaciones.

El pádel, un deporte de grandes impactos

Por otro lado, hay que tener en cuenta que no solamente afecta el hecho de recibir impactos de baja o alta magnitud, puesto que son muchos los impactos recibidos al cabo del día, y que pueden resultar incluso beneficiosos para la consolidación y estimulación ósea. No estamos hablando del mismo tipo de impactos que se producen por ejemplo al salir a correr, que son impactos constantes de baja intensidad; sino que hablamos de impactos más fuertes, que se producen al pivotar, frenar, golpear, aterrizar tras salto…

El factor de riesgo del que hablamos es el de recibir muchos impactos de gran magnitud de forma repetitiva a lo largo del tiempo, unido a una deficiente absorción por parte de los grupos musculares, que puede implicar una gran sobrecarga a nivel del tejido óseo, y derivar en problemas tales como una periostitis, mayor desgaste de cartílago, patología lumbar, edema óseo…etc.

¿Qué hacer en caso de detectar problemas?

En caso de detectar la aparición de problemas de este tipo, recomendamos consultarlos con profesionales especializados en el ámbito deportivo, para ayudar al diagnóstico y tratamiento del problema.

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