A menudo podemos ver a muchos jugadores dedicando horas y horas a entrenar en pista todo tipo de golpes o trabajando el físico con ejercicios que cansan nada más verlos pero no muchos pasan tiempo trabajando la psicología, un elemento que puede ayudar, y mucho, a conseguir tus objetivos.

¿Cómo puede ayudarnos la psicología a nuestro juego?

1. Rutinas o rituales de ejecución

Las rutinas que llevamos a cabo en nuestro partido, por muy raras que nos parezcan algunas, puede ayudarnos a darnos una sensación de control de la situación que nos rodea. Algunos ejemplos de estas rutinas serían:

  • Botar un número de determinadas veces la pelota antes de sacar.
  • Entrar siempre a la pista.
  • Poner la botella de agua en un sitio específico (como Nadal).
  • Tocar a tu entrenador antes de entrar a pista.

2. Trabajo de autoimagen

Consiste en atribuir una imagen positiva al compañero o a uno mismo para promover un autoconcepto que sea beneficioso para su juego y el de la pareja.

Lejos de enfadarse con el compañero cuando falla o tiene una mala racha en su juego es conveniente ser constructivos para levantarle el ánimo. ¿Qué será mejor? ¿reprocharle los fallos o animarlo a que convierta sus errores en aciertos?

En el pádel profesional es muy habitual escuchar a los compañeros gritar expresiones tipo “¡Pero que bueno eres!” o hacer reverencias tras conseguir un punto espectacular. Incluso pedir rápidamente disculpas tras cometer un fallo que piensas es poco forzado.

3. Gestión emocional

En un partido de pádel pasamos del optimismo a pesimismo en pocos puntos. Cuando las cosas marchan bien no hay problema pero cuando entramos en una racha de fallos es importante salir de esta situación cuanto antes. Por ello es menester llevar una buena gestión emocional para no apegarnos a lo negativo.

Como integrante de una pareja podemos llevar a cabo diversas acciones:

  • Animar a nuestro compañero después de cometer un error, ya sea chocando la mano o comentandole que no pasa nada.
  • Cambiar la bola con la que hemos errado para resetear mentalmente y volver a empezar.

4. Nivel de activación

Para el correcto rendimiento en la pista es necesario llevar un determinado nivel de activación o intensidad en la conducta. En el pádel este suele ser alto aunque tampoco hay que excederse. Ejemplos de ello suelen ser:

  • Dar saltitos para activarse o para no perder la intensidad durante algún parón en el juego, como puede ser en el momento del saque.
  • Animar al compañero enérgicamente para que mantenga su nivel de activación.
  • Pausar el juego para bajar el exceso de activación del compañero.

5. Otros

Dentro de este bloque se podrían encontrar

  • El exceso de tiempo para pensar a veces puede llevar a plantearnos multitud de opciones, llegando a realizar al final la peor de las alternativas que tenemos.
  • Olvidar los errores anteriores. Cuantas veces hemos errado un par de remates seguidos y hemos dejado de pegarle por falta de confianza. Si tras esos fallos se nos presenta una bola fácil para pegarle, ¡hay que pegarle!
  • Hacerle caso a tu compañero. Aunque tu tengas tu punto de vista en el partido es conveniente escuchar y compartir ideas con tu compañero. ¡Quizás su opinión se te había pasado por alto!

En el siguiente vídeo del canal de Youtube de Enric Parnau podemos ejemplos de todos estos aspectos psicológicos usados por los mejores jugadores de pádel. No tiene desperdicio:

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